viernes, 19 de abril de 2013

Tutorial


- Siéntate en el suelo con las piernas ligeramente separadas.Cruza los brazos. Cierra los ojos e inclínate lentamente hacia atrás, hasta que tu espalda toque la superficie.

 - Incorpórate sin usar las manos.

 - Repite la operación dos o tres veces al día durante al menos quince días, de preferencia cuando el piso esté más frío.

Al concluir éste periodo, sabrás con exactitud lo que siente una persona decepcionada que queda tendida en el suelo ante la falta de alguien en quien confiar.

miércoles, 8 de junio de 2011

Cap. 5 La suerte de un apostador

"Los errores son inevitables, lo que importa es como respondemos ante estos."
Anónimo


Aquella noche, la lluvia había cesado por completo, dejando tan solo esa ligera niebla que se extendía calles abajo, logrando que la luz del alumbrado se notase más opaca que de costumbre. A sus espaldas aún podían escucharse el bullicioso de los invitados distorsionado con el sonido de la música. Cuando salieron de la mansión y comenzaron a descender la escalinata, el frío les golpeó en la cara como si de una bofetada se tratase. El rubio sintió un ligero escalofrío recorriéndole la espalda, la pelirrosa por su parte estaba tan ebria que pareció no percatarse del cambio de clima hasta que ya se encontraban dentro de la limusina.

Sabes Ruki - sonrió Zetsu en cuanto el vehiculo se puso en marcha - no te metas al mundo de los alcohólicos, ya somos mucho y el espacio no es suficiente.

Dejar de beber en las reuniones no estaría mal - murmuró Ruki con aparente molestia - para comenzar...

¿Tu crees que bebo por que me gusta? -Se quejó Zetsu - Bebo para hacer más simpáticas a las otras personas.

No se como es que me deje convencer por ti - murmuró Ruki con la mirada fija en la ventanilla de la limusina - mañana tenemos clases y ya pasan de las dos.

Las potentes luces de los establecimientos se colaban por instantes dentro, apenas iluminando el oscuro interior de la limusina. De alguna forma u otra Ruki siempre terminaba siendo arrastrado a ese tipo de eventos en los que, como era costumbre desde hacía unos meses, terminaba sacando a Zetsu un poco ebria. Podría haberse negado y dejar que Uruha se encargara de la pelirrosa, sin embargo prefirió acompañarla él a que alguien más lo hiciera o en el peor de los casos, Takashima. Desde que Uruha había llegado a la vida de la chica el rubio se sentía un tanto desplazado. Claro que, no admitiría eso frente a Takashima jamás.

No le desagradaba del todo pese a que había sido victima de alguna de sus críticas, el trato entre ellos era casi nulo, se limitaba a un par de comentarios y así estaba bien. Para que gastar valiosos minutos intentando conocerlo si al fin de al cabo no era una persona tan relevante como para tomarse esa molestia.

Como si tuviera intensiones de ir a la escuela - murmuró Zetzu que ya venía acostada prácticamente en el resto del asiento.

Eso tampoco es novedad - dijo el rubio con el mismo tono.

¿Te tomas esto muy en serio no crees? - Preguntó la chica un tanto adormilada aprovechando para quitarse las molestas zapatillas -ni siquiera vas a la universidad y ya no quieres ni asomar la nariz por la ventana, para cuando termines la carrera vas a ser fotosensible o algo así.

Ja! es por que a ti aun te queda tiempo de sobra para pensar en eso - comentó Ruki, conciente de que ya no pasaban tanto tiempo juntos como cuando eran pequeños.

Solo me llevas dos años, tampoco te sientas muy maduro Ruki-kun! - sonrió la chica.


Por cierto, ¿tienes idea de que piensa hacer Uruha? - preguntó Ruki sin miramientos. Era el momento ideal para comentar eso y Zetsu no podría evadir la pregunta a menos que se lanzara de un vehiculo en movimiento.

¿Uruha? - se extraño ella - ¿que hay con el?

Pues eso es lo que te estoy preguntando, una cosa es que sea tu dama de compañía, juguete o como quieras llamarlo y otra muy diferente que no piense hacer nada con su vida - dijo él.

No había pensando en eso, ¿que crees que quiera hacer? - preguntó ella incorporándose un poco.

¿Crees que Madara-san vaya a seguir cubriendo todos sus gastos? - preguntó Ruki sin poder ocultar el reproche en su tono.

¿Y por que no habría de hacerlo?! - se quejó Zetsu - mi Uruha no va a ser ningún don nadie! Si mi madre ha gastado insultantes cantidades de dinero en estupideces, por que no habría de hacerlo en algo realmente productivo!

¿TU Uruha?... - murmuró ruki con sorna - ¿y cuanto tiempo más va a ser tuyo?

¿Que? Acaso él te gusta? - le miró la chica con recelo.

No, en lo absoluto - contestó Ruki un tanto divertido - es solo que, me pregunto hasta cuando te va a durar el gusto. En un tiempo ya no irán en la misma escuela, ni el mismo campus, tampoco podran pasar tanto tiempo juntos y que decir de él, tiene necesidades que atender, lo mismo tu.

¿y tu punto es? - preguntó ella arqueando una ceja.

¿Que te hace creer que Uruha va a seguir a tu lado por siempre? - preguntó Ruki sin rodeos.

Eres una sanguijuelita muy tonta - se burló Zetsu - claro que Uruha estará siempre conmigo, igual que TU siempre estarás con Nil-sama por la única y sencilla razón de que no son nada sin nosotros.

¿Y que si el prefiriera ser nadie? - le espetó el rubio con cierta molestia.

¿Quien querría semejante cosa..? - preguntó ella con desinterés -¿acaso tu lo querrías?

Yo soy diferente, pero él no puede elegir que quiere hacer de su vida, ni donde ir, con quien estar... - murmuró Ruki.

Uruha no es un desagradecido como tu - interrumpió ella ahora con cierto enojo en su tono - si él ha estado conmigo hasta ahora es por que él así lo ha querido, no necesita buscar nada de lo que dices por que ya lo tiene, lo que sea que él desee lo tendrá, ¡eso te lo puedo asegurar! ¡Y antes de hablar deberías ver primero la situación en la que te encuentras y decirme quien esta peor!


Silencio.



Un incómodo silencio que hacía tiempo no existía entre ellos. Ruki permaneció con la mirada en la ventanilla, no había nada que contestar, nada que reclamar, nada que no fuese cierto. Él no era nadie para juzgar a su amiga y aunque así lo hiciese, Zetsu era como era y jamás cambiaría sólo por complacer a alguien más, que importaba si eso era lo correcto.


No era para que te molestaras... - dijo Ruki rompiendo aquel mutismo entre ellos.

No estoy molesta, sólo cansada- murmuró ella ya con un tono más calmo - y algo más, si dices que es mejor ser nadie, ¿por que aún te aferras en ser alguien?


No tengo otra cosa a la cual aferrarme... - contestó Ruki con sinceridad.


Aferrarse... -repitió ella aquella palabra con cierta amargura - si, es lo que suele hacer la gente sin esperanzas.


Igual que haces tu con Uruha - comentó Ruki.

Sabes, ya me estas cansando con eso de Uruha, ¿que quieres demostrar? ¿Que no puedo vivir sin él? - murmuró Zetsu cogiendo una botella que había permanecido en el asiento junto a ella - ¿crees que me aferro a él?

Exactamente, veo que aun te quedan neuronas - se burló el rubio.


Yo creo que tu tienes que buscar algo más en que aferrarte y no me refiero precisamente a cosas materiales - dijo Zetsu antes de dar un gran trago directamente de la botella - ¿no has pensando en la posibilidad de estimar a alguien más que no seas tu?

¿Para que me suceda lo mismo que a ti? - preguntó él arqueando una ceja.


Exactamente - sonrió Zetsu - o al menos conseguir el afecto de una mascota que te espere en casa. Supongo que siempre serás así y podría apostarte lo que quieras a que, el día que te aferres a alguien realmente será tu perdición!

¿Me estas retando?- pregunto Ruki ante el comentario.

Si...- contestó Zetsu después de un sonoro soberbia - podría apostarte lo que quieras, a que ¡no puedes estar con alguien y después dejarle ir!

Y suponiendo que yo aceptara... tú que harías a cambio - preguntó el rubio.

¡Lo que tu quieras! - dijo ella limpiándose sin delicadeza alguna con el dorso de la mano - ¿Cuándo han existido los imposibles para mi?


En ese caso acepto - sonrió Ruki - pero a cambio, Tú tienes que dejar a Uruha.


¡No voy a correrlo de casa! - exclamó ella.


No tienes que hacerlo, sólo ignóralo - murmuró Ruki con tranquilidad.
¿Si? ¿Y mientras que hago? - preguntó ella.
Juega con tus amigos... - una sonrisa maliciosa se asomó en el rostro de Ruki - yo puedo jugar dos meses contigo o con alguien más y seguir como si nada, espero te pase lo mismo con Uruha y ya de una vez por todas dejes ese capricho infantil.


Ah ya veo el por que de tu interés. Es gracioso ver como los celos te carcomen, te lo habías reservado bastante. ¿Y todo eso para demostrar que yo estoy aferrada a Uruha y que tu nunca podrás aferrarte a alguien? -preguntó Zetsu con intereses- Ruki me gusta como piensas... acepto.

¿Segura? - le cuestionó el mayor - ¿ignorar a alguien por un mes? No puedo creer que puedas hacer eso.

¿De veras? Suena exactamente como algo que yo haría - sonrió Zetsu conciente de que Ruki a veces podía hacer estupideces solo para llamar su atención.
¡Estas completamente ebria! - exclamó Ruki sin poder ocultar una sonrisa.


Si... y tu eres un persona muy poco agraciada... -sonrió Zetsu- Pero yo mañana estaré sobria.

Eres una tonta.

No más que tú - sonrió la chica - que fácil es para ti hacer las cosas sin pensar en las consecuencias.

Estaba a punto de decirte lo mismo - dijo él - ¿y que si Uruha se marcha sólo por tu estúpida apuesta?
Sabes Ruki, una vez alguien muy sabio dijo - recitó ella con tono serio - Si quieres a alguien déjalo ir, si regresa... ahora vete tu para que sienta el muy cabrón!
Zetsu, eres de lo peor - murmuró el chico

Lo mismo digo Ruki-kun - dijo bebiéndose hasta la última gota de la botella -¡y recuerda! Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

I woke up in a dream today



To the cold of the static, and put my cold feet on the floor



Forgot all about yesterday



Remembering I'm pretending to be where I'm not anymore


Cuando Zetsu despertó, Uruha ya se había levantado, se vestía lenta y silenciosamente frente al espejo. La pelirrosa se cubrió con las mantas hasta la nariz observándole fijamente. Conocía la forma en que Uruha acomodaba el cuello de su camisa, el cuidado con que ataba las cuerdas de sus zapatos, la forma en que arrugaba la nariz cuando no podía peinar su cabello.

¡Que guapo! - comentó la chica con una ligera sonrisa - que bueno que mi novio no esta cerca o no podría pedirte tu teléfono.

Uruha tan sólo rió ante el comentario.

¿Qué hora es? - preguntó la chica mientras el otro terminaba de arreglarse.

Pasan de las ocho - contestó él - deberías volver a dormir.

Yo no soy la que se pone de mal humor cuando no duerme lo suficiente - murmuró Zetsu - ¿irás en el auto o en la limusina?


Es más práctico en el auto - contestó Uruha sentándose en el bordo de la cama para atar sus zapatos. La pelirrosa asintió.

Por cierto...tu madre ha estado haciendo preguntas - comentó Uruha - quizás quiera interrogarte durante el desayuno.

En vista de que aún no consigo un repelente para brujas - comentó ella incorporándose en la cama - supongo que más vale estar prevenida.


Prometo no tardar más de lo necesario - dijo Uruha acercándose a darle un beso en la frente - y trata de no ser tan grosera mientras tanto.

Trataré, pero no prometo nada - dijo ella abrazándole con fuerza - ahora largo! que el gruñón de mi novio podría vernos juntos!


Uruha sonrió ante el comentario más antes de salir. La pelirrosa le vio marcharse, aún cuando deseaba preguntar una vez más "¿te acompaño?" desistió. Confiaba plenamente en él. Sabía que Uruha era capaz de superar los fantasmas de su pasado y que tarde o temprano... tendría que enfrentar los temores del presente con o sin ella.

A little taste of hypocrisy



And I'm left in the wake of the mistake, slow to react



So even though you're so close to me



You're still so distant



And I can't bring you back


La directora regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina, Teresa Ulloa, denunció la apertura en México de supuestas agencias de contratación de modelos, edecanes y porristas, que tienen como finalidad captar jovencitas y llevarlas con engaños a trabajar a burdeles en Alemania.- escuchó decir a la conductora del noticiero matutino a través de la radio.


Reita parecía atento a la noticia, Ruki en cambio, un tanto perdido en sus pensamientos, miraba fijamente en la misma dirección desde hacía varios minutos.



El auto estaba estacionado, apenas camuflado con la poca vegetación del páramo en que se encontraban. Desde ahí, podía verse lo que se considera la típica "casita de campo". El sendero conducía a una casa con techo de teja roja y chimenea, una mesedora en el zaguán y un par de gatos retozando cerca de ésta. A un lado, podía verse un establo y más atrás, una construcción más pequeña de ladrillos rojos que pretendía ser un granero, sólo que de ésta, sobresalía una chimenea que no había parado de exhalar un ligero hilillo de humo desde antes que ellos llegaran.


Detalló que las agencias en cuestión solicitan a muchachas de entre 13 y 18 años, de preferencia blancas y de pelo rubio o castaño, para integrarse a las porras oficiales de los equipos de futbol de sus respectivos países o bien para modelar o servir como edecanes - prosiguió la conductora, pero sus palabras dejaron de ser interesantes para el fotógrafo, quizás por el tono ecuánime que utilizaba, quizás por que la nota era más interesante cuando añadían un toque dramático ante aquellas aberraciones.

Reita dejó escapar un prolongado bostezo. Habían estado ahí desde el alba, comenzaba a tener hambre y seguía sin entender por que había regresado tres días seguidos a vigilar aquel lugar.

Por lo general se publicitan vía internet y a través de anuncios en periódicos, ofreciendo salarios semanales de 300 euros y prestaciones llamativas. -continuó la locutora, pero Reita estaba ocupado intentado encontrar en el desastre que era el asiento trasero y en el que, juraba haber visto algunas barras de cereal - Sin embargo, una vez que logran sacarlas del país son entregadas a estos burdeles en donde las obligan a trabajar como prostitutas.


¡Gracias Kai! - murmuró Reita cuando al fin encontró una de las no apetitosas barras de cereal que Kai insistía en comprar con la esperanza de que su amigo prefiriese comerlas antes que morir de inanición.
Reita había dejado de escuchar. La nota en la radio concluyó dando paso a los comentarios deportivo y una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro en cuanto tragó el primer bocado.


Somos adictos al lado oscuro - pensó mientras continuaba engullendo lentamente la barra de cereal - pareciera que todos nos habla de ese gustillo por asomarnos al dolor ajeno y a la degradación de los demás. ¿Será que nos estamos enfermando de la cabeza? ¿O del alma? ¿O es algo que siempre ha estado dentro de nosotros, pero que ahora sale al exterior con menos vergüenza?


¡Ahí están! - exclamó de repente Ruki tomando los binoculares que habían permanecido en su regazo.

¿y ellos son...? - preguntó Reita sin lograr ver más que dos puntitos frente a la casa que, pronto se perdieron de vista en cuanto subieron a la camioneta aparcada en el extremo opuesto al granero, para después marcharse en dirección opuesta a la que ellos se encontraban.

Vamos... no regresaran en un par de horas - murmuró Ruki sin contestar a su pregunta, saliendo del auto.

¿Como que "vamos"? ¿ahí? - se extrañó el fotógrafo saliendo del auto también - ¿Qué se supone que vas a sacar de ahí?







Yo no pienso sacar nada de ahí - murmuró Ruki comenzando a bajar por el sendero que conducía hacía la casa - y lleva todas tus cosas por que no pienso regresar.







Maldito megalomaniaco - murmuró Reita tomando del asiento trasero la bolsa con todo su material fotográfico. Ruki ya le llevaba bastante ventaja, por lo que tuvo que apresurar el paso y tragarse de un solo bocado lo que restaba de su desayuno.











Vamos para allá - señaló Ruki en dirección al edificio de ladrillos rojos una vez que se encontraban frente a la casa.







De acuerdo - dijo en cuanto se detuvieron frente a la carcomida puerta de madera - este lugar es un crematorio clandestino. Lo que haremos será lo siguiente, tomas un par de fotos, las enviamos a la policía anónimamente, la ubicación del lugar y demás...







¿Y tu que ganas con eso? - interrumpió Reita arqueando una ceja.







Una ligera sonrisa se dibujó en el rostro del empresario. - Madara y Reila tendrán que dar muchas explicaciones en caso de que se les relaciones con esto, después de todo es su propiedad. Y en caso de que hayan sido suficientemente astutas, al menos tendrán problemas en encontrar otro basurero.







Reita rodó los ojos con descontento. Aquel sonaba como el plan más infantil y cobarde para vengarse de aquellas mujeres, aunque no dudaba que ese fuera solo uno de los cuantos problemas que les causaría aun "después de muerto".







Bueno - dijo Ruki dudoso de abrir la puerta - no se muy bien que vayamos a encontrar ahí dentro, la verdad es que nunca creí que tendría que entrar y...







¡Hazte a un lado! - Se quejó Reita jalando la puerta de un tirón y entrando por delante - ¡deberías temerle más a los vivos que a los muertos!







¡No tengo miedo! - Reclamó Ruki siguiéndole dentro - es solo que...







Es solo que no me gusta ver cuerpos descompuesto - pensó Ruki cuando encendió la luz y ahí en un rincón, como si fuesen leños apilados esperando ser quemados en la chimenea, se hallaban los cuerpos de dos chicos y tres chicas.







Que asco - murmuró el empresario mirando al techo o cualquier otra cosa en la habitación. Reita por su parte, ni tardo ni perezoso comenzó a trabajar.







¡Aquello era una sensación indescriptible! Era tan intensa como una migraña y quizás tan bueno como un orgasmo; ni los adjetivos resultarían insuficientes para poder expresar lo que la escena le hacía sentir.



El tono grisáceo que adquiría la piel después de unos días y a través del cual se notaban las venas mas oscuras, la forma en como se encorvaban los pies, la forma en que los dedos de las manos se erguían, el color amarillezco que tomaban las uñas, la mandíbula que parecía desencajada del resto de la cara y los ojos bien abiertos y secos, iguales a los de un pescado muy refrigerado. Claro que para poder ver sus ojos necesitaban levantar un poco los parpados; ya fuese que el fallecido los hubiera cerrado antes de morir o alguien más los hubiese cerrado por él, eran pocas las ocasiones en las que aún los encontraba con los ojos abiertos.







¿Acaso era parte del protocolo para considerarlo muerto? o ¿acaso los vivos les cierran los ojos por que así les da menos miedo la evidente realidad que les espera a ellos también?











Pues sí, deja de mirar ese cadáver - refunfuñó Ruki cubriendo casi todo su rostro con un pañuelo- es un cadáver y de esos hay muchos, así que no entiendo por qué tienes que estar mirándolo como si fuera la octava maravilla del mundo.







Pues será por que no todos los días puedes ver cinco cadáveres fresquesitos esperando a ser incinerados - se quejó Reita sin despegar la vista de la cámara - ¿Cómo dices que terminaron aquí?







De la misma forma en que sucede con tono - contestó Ruki asqueado - dejan de ser interesantes, pierden el encanto o simplemente ya están tan usados que es necesario deshacerse de ellos. En la "juguetería" todos quieren comprar el juguete que acaba de llegar, no el usaste la semana anterior y se nota desgastado.











La vida debe ser todo un encanto en ese lugar - murmuró Reita - pero aun no me explicas como es que vienen a dar a este lugar.


La juguetería remata sus "juguetes" cada cierto tiempo. Como es de esperarse no todos encuentran la dicha de ser comprados - explicó Ruki - y los que quedan son vendidos en piezas, así la juguetería no pierde ni un solo centavo de su inversión.


Trafico humano y de órganos - murmuró Reita - la "juguetería" cada vez se me figura más a un infierno terrenal ¿Cómo es que nadie logra escapar?


Una vez que conoces lo que son capaces de hacer Madara y Reila, la idea se esfuma de sus mentes. - Comentó Ruki ahora desde la puerta - simplemente se resignan a esa vida por que a fin de cuentas sigue siendo vida,
El trabajo crea libertad - murmuró el empresario - es lo que se les dice a estos tontos a fin de que continúen con sus actividades, y cuando creen que lo han logrado...

Encuentran otro tipo de libertad - dijo Reita terminando de fotografiar todo lo interesante que pudiese haber en esa habitación. El fotógrafo les miró por última vez con un dejo de lástima.


El error más grande en sus vidas quizás había sido el caer tan bajo con la falsa ilusión de poder alcanzar una "mejor vida" de la manera fácil. Quizás en la próxima vida les tocaría una mejor.


¿Ya podemos irnos? - preguntó Ruki sacándolo de su trance.

¡Espera sólo me falta una! - exclamó Reita que estaba tras de él.


Por que demonios entonces no la... - se quejó Ruki al instante en que Reita lo cegaba con el flash de la cámara.


Esta irá a mi colección - murmuró el fotógrafo adelantándose - ¿puedes creer que tengo la foto de un difunto asqueado?

Ruki frunció el ceño - el terminado DEGENERADO te suena familiar?!

Reita tan sólo se encogió de hombros tomándole varios pasos de ventaja. Ruki podría llamarlo como quisiese, pero después de haber entrado en esa habitación, incluso él se sentía muy dichoso por el simple hecho de seguir vivo.


¿Que te hace gracia? - se extrañó el empresario dándole alcance y notando que Reita tenía esa semi-sonrisa en el rostro.

La forma tan brusca en que dices las cosas - murmuró Reita sonriendo - no se si es descaro o solo honestidad...

Yo le llamo virtud - se jactó el rubio de si mismo.


It's true the way I feel



Was promised by your face



The sound of your voice



Painted on my memories



Even if you're not with me



I'm with you











Deberías conseguir un mejor auto - se quejó Ruki - esto no corre ni a 50 Km/H!







Claro, ya lo había pensado - murmuró Reita de mala gana - creo que los regalan regalan afuera del centro comercial!







Como sea...y bien... - preguntó Ruki una vez que se conducían de regreso a casa - ¿alguna duda de lo que haremos?







No ninguna - contestó Reita con tranquilidad. El morbo vendía, las ventas producían dinero y el dinero compraba mejor comida que barras de cereal. Así de simple es el sistema que rige la economía.







Éste es solo el primer paso de los muchos que se necesito dar - comentó Ruki como si hablara consigo mismo - que quede claro, si sigues conmigo no me hago responsable de tu seguridad.







Reita se encogió de hombros - mientras te hagas responsable de mis honorarios yo me preocupo del resto.







Me parece bien - dijo el empresario con tranquilidad -¿tienes alguna pregunta que hacer?







Para que, si ni tu mismo estás seguro de lo que encontrarás - Murmuró el fotógrafo - resérvate el factor sorpresa para más tarde.







No me refería a eso - dijo Ruki mirándole de reojo - lo decía por Ryutarou.







Aquella preguntó le hizo un nudo en la garganta. Pero después de tres días era evidente para Ruki que Reita no se atrevería a preguntar nada a menos de que él tuviese la cortesía de ser más accesible. No por que se sintiese con el deber de desenmascarar a Ryutarou, sino para reafirmar su credibilidad; En ese momento Reita era la persona más útil con la que contaba y no podía darse el lujo de perder su confianza si las cosas no se aclaraban.







Ya me dijiste suficiente - murmuró Reita después de unos segundos - no quiero saber nada más.







¿Seguro? - preguntó Ruki arqueando una cejas







Seguro - dijo el otro cruzándose de brazos.







En ese casi yo si quiero saber - murmuró deteniéndose de repente - quiere que me digas quien fue Ryutarou en sus últimos días...







¿Y eso de que podría servirte? - se extrañó Reita observando como el otro encendía su cigarrillo, guardaba el encendedor nuevamente en su bolsillo y retomaba la marcha.







Por la misma razón que intentaron matarme a mi - murmuró Ruki - no te haz puesto a pensar que las mismas personas que intentaron deshacerse de mi, pudieron haberlo hecho con él?







¿Hace cuanto que murió?







Siete meses - murmuró Reita







Dos meses después de que Nil-sama calló en cama - murmuró Ruki una vez más como si hablara consigo mismo - y antes de eso, ¿jamás te comentó nada de su familia?







Era hijo único y sus padres se divorciaron desde que tenía diez - contestó Reita de mala gana - nunca mencionó que tuviera un abuelo mafioso!







Bueno... al menos la parte de sus padres es cierta - dijo Ruki restándole importancia. Obtener información a través del fotógrafo sería más complicado de lo que había pensado, más aun cuando siempre estaba a la defensiva de todo lo relacionado con Ryutarou. Quizás el tema de "Watari" no fuese un tabú para Reita, sólo era cuestión de encontrar el tacto para hablar de ello.







No por nada tengo el "don" de la labia - pensó Ruki dejando escapar una bocanada de humo.







Reita por su parte continúo en silencio lo que restó del camino. Quizás Ruki podría ayudarle a esclarecer si la muerte de Watari había sido algo más que un accidente como siempre lo había pensado pero al mismo tiempo temía que en proceso fuese a encontrar cosas que ensuciasen la imagen inmaculada que tenía de Watari.







Y por sobre todas las cosas... temía saber que la confianza entre ellos no había sido mutua como pensó durante todo ese tiempo.







You



Now I see keeping everything inside



With You



You Now I see



Even when I close my eyes











Takashima-sempai, me gustas mucho - dijo la jovencita con la mirada en el suelo y las mejillas sonrojadas.







El joven se quedo mudo ante tal confesión. Aquel silencio incomodo entre ambos parecía eterno, el receso recién había terminado y tan solo algunos murmullos se escuchaban en el pasillo.







Lo siento Hatoko-san, pero yo no siento lo mismo - dijo al fin Takashima con aquel tono apático que se obligaba a mostrar en aquellas situaciones.







Hay... ¿hay alguien entonces? - preguntó la chica con la voz quebrantada.







No estoy interesado en nadie - dijo Takashima con rotundidad - ¡y te agradecería que tu y tus amigas dejen el tema por la paz de una buena vez!







Lo lamento...- dijo Hatoko saliendo del aula a toda prisa. Que si eran sentimientos verdaderos, lagrimas de dolor o simple capricho, a Takashima no le interesaba.







¿La tercera del mes? - preguntó Ruki apoyado junto a la puerta. Takashima tan sólo le miró de reojo y siguió de largo.







¿Por que tanta prisa? - Preguntó Ruki dándole alcance - ¿temes llegar tarde a clase y que Zetsu se entere?







No me gusta llegar tarde - dijo Uruha con el mismo tono - es todo.







Hablando de Zetsu - dijo el rubio con desgano - ¿le contarás lo que ocurrió?







¿Y ella para que querría saberlo? - preguntó Uruha tomando el pasillo vacío a mano izquierda.







No lo sé, supuse que ustedes dos se contaban todo - dijo el rubio con un tono que pretendía ser casual.







Asi es - murmuró Uruha con tono calmo - y aunque le contara que TU le haz dicho a todas esas jovencitas que tienen oportunidad conmigo, dudo mucho que le interese saber como las rechacé a todas.







Ruki sonrió sin disimulo alguno.







Ah, te diste cuenta... - dijo el rubio como un niño descubierto en su travesura.







Eres tan obvio - murmuró Uruha rodando los ojos con descontento - ¿no hay algo más en lo que puedas entretenerte? Quizás humillar a las urracas que siempre te siguen, o por que no mejor te consigues una vida? Con todo el dinero que dices tener, probablemente consigas una de buena calidad.







Lo haría, si hubiese algo más interesante que ver todo este teatro - dijo Ruki socarronamente mirándole a la cara de forma retadora - una ilusa que jura estar enamorada de Takashima -sempai, un tonto que no se detiene a pensar en lo que quiere y una niña egoísta y manipuladora que juega a las muñecas con...







Pero Ruki no pudo terminar esa línea. Uruha le había sujetado por el cuello de la camisa y lo alzaba con ambas manos a escasos centímetros del suelo.







Una reacción violenta no es lo que me esperaba... - murmuró Ruki mirando fijamente al más alto - ¿y luego que harás? ¿Golpearme?¿lanzarme por las escaleras? ¿Acusarme con alguien?







Uruha dudo por unos instantes y después lo bajó en silencio.







¡no tienes sentido del humor! - exclamó Ruki detrás de él, arreglándose el cuello de la camisa.







Realmente pareces un viejo - murmuró el rubio aún siguiéndole - que aburrido debe resultarle a Zetsu vivir contigo...







¡No la metas en esto! - Exclamó Uruha girándose a verlo - no te agrado, y tu no me agradas. Hazle un favor si es que la quieres y evita molestarla con tus estupideces.







"¿Si es que la quiero?" - Preguntó Ruki fingiendo extrañeza - ¡no sabía que aparte de puto fueras adivino!







Y te diré algo más - continuó Ruki ahora que tenía los ojos de Takashima encima - que no la quiera como ella quiere, no quiere decir que no la quiera. Tu eres el menos indicado para hablar de "querer"!







¿Por qué mejor no le "evitas molestias" y te marchas de una buena vez? -Preguntó Ruki desafiantemente - ¿Cuándo demonios piensas marcharte y dejarla hacer su vida?







La paciencia de Uruha estaba llegando a su límite. Cada palabra que salía de la boca del rubio comenzaba a tornarse más hiriente que la anterior, pero aún así, no le daría el gusto de rebajarse.







¿Por qué me dices todo esto a mí? - Preguntó Uruha intentando continuar su camino - anda a decirle a Zetsu todo lo que piensas, ¿para que mal gastas tu tiempo hablando con una simple muñeca?







Para ser una muñeca eres bastante listo - dijo Ruki impidiéndole el paso - . ¿Qué acaso no te das cuenta que ella se encapricha cada vez más contigo? Usa un poco de esa inteligencia y desaparece de una buena vez.







¿Para que? - Cuestionó el más alto - ¿para que tu puedas lastimarla cuantas veces te venga en gana igual que haces con todo el que se te acerca?







Ruki sonrió con arrogancia.







Te da miedo que ella se olvide de ti, ¿cierto? - preguntó - al pobre Takashima le da miedo regresar al basurero del que salio?¿crees que toda la vida preferirá a su "mejor amigo" antes que a alguien más?







¡No escucharé tus idioteces! - exclamó Uruha empujándolo contra la pared.







¡No tienes que escucharlas! ¡ya verás como tarde o temprano encontrará a alguien mas!- exclamó Ruki mientras el otro se alejaba de ahí -quizás sea yo, quizás sea otro...pero no se quedará toda la vida con alguien a quien realmente no quiere!







Uruha siguió caminando con paso firme, los puños apretados y la mirada al frente. Detestaba a Ruki. Podría jurar que desde la primera vez que se vieron, el odio fue mutuo. Siempre con sus comentarios hirientes, siempre buscando la forma de humillarlo, de hacerlo quedar mal frente a Zetsu, siempre buscando la forma de hacer ver a los demás como una basura. Una cosa era clara, Ruki había llegado mucho antes a la vida de Zetsu y la amistad que les unía desde pequeños se había convertido casi en un lazo fraternal, pero no era su culpa que Zetsu lo prefiriera a él y no a Ruki. Sus razones debía tener, más no le interesaban en lo más minimo.











Dejó escapar un prolongado suspiro logrando sosegar su enojo, fue entonces cuando se percató de que se encontraba en un pasillo distinto al que se dirigía.



Era tarde y seguramente lo reprenderían por su impuntualidad, después del encuentro con Ruki no estaba de humor para lidiar con la profesora.







Sólo faltaba una hora para que Zetsu terminara sus clases también, así que decidió ir a esperarla fuera de su aula. Para su molestia, aquel pasillo estaba abarrotado de sus "conocidos" y prefirió esperarla mientras tanto en otro lado. Subió la escalera contigua al aula de música hasta llegar a la azotea.







Abrió la puerta y la luz le dio de lleno en la cara, incluso el aire del exterior parecía menos contaminado. La azotea estaba vacía como era de esperarse a esa hora, claro, exceptuando al joven de cabellos negros que parecía haberse quedado dormido en la sombra, recargado contra la malla metálica que rodeaba el lugar.







Así que por eso llega tarde a clase - pensó Takashima notando al pelinegro que le seguía con la mirada.







¿Te perdiste? - preguntó Aoi un tanto extrañado de verlo en el extremo más lejano y desolado del edificio.







¿Que? ¿Acaso te reservas el derecho de admisión? - preguntó Uruha arqueando una ceja







Si así fuera habría dos gorilas en la entrada - comentó el pelinegro sin moverse de su lugar.







¿Te importa si me quedo? - preguntó Uruha para sorpresa Shiroyama.







El pelinegro se encogió de hombros - eres libre de esconderte donde mejor te parezca.







No me estoy escondiendo - murmuró Uruha recargándose en la sombra, cerca de donde él se encontraba.











¿Ah.. no? - preguntó Aoi un tanto titubeante. Odiaba esa sensación de nerviosismo, si el castaño sólo se hubiese quedado parado junto a la puerta la dirección de la conversación aún podría seguir en sus manos.







No - declaró Uruha con rotundidad - ¿Qué te hace creer que me escondo?







Pues no sé - murmuró Aoi retomando su actitud despreocupada - el hecho de que llegaste aquí por accidente sin todo el comité que siempre te acompaña me dio esa impresión.







Estoy esperando a alguien - dijo Uruha de lo más tranquilo - no necesito toda una parafernalia para hacerlo.







Pues tu novia parece necesitarla - murmuró Aoi.







¿Quien?







La pelirrosa pequeña... ¿Qué no es tu novia? - preguntó Shiroyama.







Claro que no - murmuró el castaño de brazos cruzados - somos parientes lejanos.







Unos parientes muy amorosos - murmuró Aoi, pero Uruha no logró escuchar el comentario.







Lo que sea - dijo Aoi de lo más tranquilo poniéndose de pie - si te estas o no escondiendo de alguien dudo mucho que te busquen aquí.







Lo dices como si conocieras a todo el mundo - comentó Uruha aun de brazos cruzado.







Es que es obvio a simple vista - murmuró el pelinegro - si no estas en el circulo estas fuera de él.







¿Ah si? - preguntó el castaño extrañado por lo "practica" que podía ser la teoría del joven.







Si... - murmuró Aoi como si hablara consigo mismo - es como un proceso repetitivo y predecible.







Hablas de la gente como si fueran motas de polvo que se juntan solo para formar molestas pelusas - murmuró Uruha con un dejo de molestia.







Yo nunca dije que me resultaran molestas - señaló Aoi extrañado de que la conversación hubiese tomado esos matices - tu les diste el calificativo de "molestas" lo que me hace creer que eso de los círculos no siempre funciona igual.







¿Para ti todo tiene que tener una explicación lógica? - preguntó Uruha







Todo tiene una explicación... más no creo que siempre sea lógica - comentó el pelinegro - por ejemplo, normalmente alguien como tu y alguien como yo no cruzarían palabra durante un día de escuela cualquiera, sin embargo así ocurrió y fue por una razón, ves?







Uruha no pudo evitar el reír. Aquel chico era más perspicaz de lo que pudo haber imaginado, que decir de la visión que tenía del rededor.



Continuaron hablando por unos minutos más hasta que sonó la campana. Las clases habían concluido y debía alcanzar a Zetsu.







Debo irme - dijo Uruha un tanto dudoso de cómo terminar aquella conversación - ¿platicamos después?







Bueno... si te molesta que te vean con alguien como yo entonces no te sientas forzado a dirigirme la palabra... - añadió el castaño ya desde la puerta.







Yuu se encogió de hombros - ¿si no me molesta que me ven hablando solo por que habría de molestarme que me vieran hablando con alguien real?







Uruha tan sólo rió antes de bajar la escalera. Algo en él le decía que debía volver a platicar con Shiroyama. Por primera vez en todo el tiempo que llevaba en esa escuela, se sintió ansioso por ver de nuevo a alguien además de Zetsu.







Que sencillo parecía ser él - pensó Uruha bajando las escaleras - Puede desaparecer en el instante en que quiera, sin excusas ni explicación alguna, puede ser tan grosero como quiera sin tener que pedir disculpa alguna y mejor aún, puede decidir quien entraba en su mundo y quien no.







Fuera de ese circulo vicioso en el que "tus amistades" te presentan a "sus amistades" que terminarán siendo tus "amistades" mas bien por imposición que por decisión, después de todo, el dicho "el amigo de mi amigo será mi amigo" parecía aplicar más a menudo de lo que pensaba.











Quizás el saber que podía entrar en un mundo diferente en el suyo fue lo que le hizo regresar a esa azotea en varias ocasiones más; paulatinamente tuvo el valor de no ocultar su amistad con él pelinegro y comenzaron a pasar las horas de clase juntos. Pero la razón principal de aquella amistad fue el hecho de que, estando juntos se sentían libres de mostrarse tal y como eran.







I hit you and you hit me back



We fall to the floor, the rest of the day stands still



Fine line between this and that



When things go wrong I pretend the past isn't real







Uruha-sama - le llamó el chofer en cuanto se detuvieron por completo - hemos llegado.



Si... gracias - contestó Uruha aún adormilado. El frío de esa mañana y el tráfico habían sido la combinación perfecta para que dormitase la mayor parte del camino.







El castaño salió del auto y observó la desde el otro lado antes de cruzar la calle. Hacía mucho tiempo desde la última vez que había estado ahí. En la esquina, estaba un pequeño local de comida tradicional perteneciente a los padres de Aoi, mientras que, el resto del terreno era ocupado por la enorme casa también de ellos. Uruha atravesó la calle y llamó al timbre dispuesto a un lado del enorme portón de metal.







Si que ha pasado el tiempo - pensó con nostalgia notando como muchos detalles en ese lugar habían cambiado en su ausencia.







Takashima-san... el joven Yuu le esta esperando - dijo la anciana en cuanto le hizo pasar.







Uruha tan sólo asintió siguiéndola. No había necesidad que lo guiaran, había estado en esa casa tantas veces que aún podía recordar la mayor parte de esta.



Después de la puerta había una especie de corredor con pilares techado con vitrales del tipo religioso; éste conectaba a la entrada de la casa y el jardín estaba dispuesto a un lado.



Cuando llegaron al final del corredor, la anciana le indicó a Uruha que Aoi se encontraba en el jardín. Aquel jardín que parecía no haber cambiado en lo absoluto.







El pasto verde y bien podado, los árboles dispuestos al fondo y de los cuales pendían dos columpios, la mesita y sus sillas de jardín bajo la enorme carpa blanca, las pequeñas macetas dispuesta por todo el lugar, el agua de la piscina resplandeciendo aún más con los rayos de sol de esa mañana.



Pero los días en que había disfrutado de todo aquello habían quedado atrás. Aoi por su parte, le miró fijamente cuando sus miradas se cruzaron.







Hola - dijo Aoi de lo más tranquilo cuando Uruha se acercó hasta la pequeña mesa bajo la carpa - tan puntual como siempre.







Uruha ni siquiera tomo en cuenta el comentario, se sentó y echó un vistazo a su alrededor.







Me imagine que esto estaría mas resguardado - comentó Uruha.







Lo está - aclaró Aoi señalando una de las cámaras dispuesta por el lugar - ¿desde cuando te volviste tan paranoico?







Supongo que desde que comencé a llevarme contigo - contestó Uruha.







Y bien... - dijo Aoi tratando de suavizar la situación - ¿quieres desayunar?







No vine aquí a desayunar contigo - murmuró Uruha - quizás tu puedas perder el tiempo pero yo no...







Lo que voy a decirte es mejor que no lo escuches con el estomago vacío - dijo Aoi sirviendo jugo de naranja en ambos vasos.







¡Lo que sea! - murmuró el castaño de mala gana tomando el vaso de jugo que el otro le puso enfrente.







y...¿Dónde haz estado todo este tiempo? - preguntó el pelinegro después de una pausa.







Toulouse, Francia - contestó Uruha casi mecánicamente - ¿eso que tiene que ver?







No mucho, sólo supuse que se habían ido bastante lejos como para no enterarse de todo lo que aquí ocurría - dijo Aoi con seriedad - empezando incluso con tu propia familia.







Entonces tu dime - dijo Uruha comenzando a interesarse - ¿Qué es lo que anda mal según tú?







Empezando con Nil-sama en su lecho de muerte, Madara y Ruki peleando a muerte por Taion y Reila mas que hundida en su propio juego - hablo Aoi como si estuviese enumerando en su mente una lista enorme.







Y después viene la muerte del nieto de Nil, Ruki es encontrado como el principal sospechoso de un desvío de fondos de Taion y rematamos con la muerte del mismo - dijo el pelinegro mirando a los ojos de Uruha - demasiadas cosas para un mismo año ¿no te parece?







Uruha se encogió de hombros. Aquella no era su familia pese a que las apariencias dijeran otra cosa y la única persona que le interesaba estaba a salvo.







Eso es del dominio publico - hablo Uruha- ahora dime exactamente que es lo que solo TU sabes...







Una ligera sonrisa apareció en el rostro del pelinegro.







Dos meses aproximadamente después de que Nil-sama tuvo que dejar la compañía a causa de su enfermedad, dejo a cargo a Ruki. A Madara, como era de esperarse la noticia no le gustó en lo absoluto pero lo disimuló muy bien. Poco después, cuando Nil fue intervenido y quedó internado indefinidamente en el hospital, recibió la noticia de que su nieto había muerto.







Supongo - dijo Aoi haciendo una pausa- que la muerte de ese sujeto no fue pura coincidencia y lo mismo debió pensar Ruki cuando comenzó a cuidarse la espalda de Madara. Ambos estaban compitiendo por el mismo premio.







¿Esto como se relaciona con la muerte de Ruki? - preguntó Uruha







Ruki sospechaba que Madara trataría de hacerlo caer, así que él se le adelantó y mando a robar el "libro de cuentas" que Madara tiene en la juguetería.







De modo que... - interrumpió Uruha - ¿Ruki pensaba delatar tanto a Madara como a Reila sólo para quedarse con Taion?







Exacto - prosiguió Aoi - pero Madara logró darse cuenta y logró recuperar el libro a tiempo, justo semanas después de que había inculpado a Ruki por la desaparición de unos fondos y que este se encontraba prófugo.







¿Aun crees que la muerte de Ruki haya sido un simple ajuste de cuentas? -preguntó Aoi arqueando una ceja - ¿o crees que tu suegra no tuvo nada que ver?







Lo que yo piense de Madara no tiene por que interesarte - contestó Uruha de mala gana - ¿Qué más encontraste?







Aun estoy revisando los números telefónicos de Ruki, sus cuentas, los lugares donde se estuvo escondiendo - murmuró Aoi - y aún no hay señal de que siga con vida como asegura Zetsu.







¿Y tu crees que él esta muerto?







Por su bien, eso sería lo mejor - dijo Uruha con frialdad - mira que traicionar a los suyos solo por avaricia...







¿Y todo esto, se lo dirás a Zetsu? - cuestionó el pelinegro







Tengo que - dijo Uruha con molestia







¿Y crees que continuará intentando encontrar a Ruki después de lo que este estuvo a punto de hacer? - cuestionó Aoi







Eso ya no es mi problema - contestó Uruha - si ella quiere seguir buscándole hasta el fin del mundo puede hacerlo, tarde o temprano se aceptará que Ruki esta muerto y la clase de persona que fue.











Now I'm trapped in this memory



And I'm left in the wake of the mistake, slow to react



So even though you're close to me



You're still so distant



And I can't bring you back







¿Oni-chan jugarás con nosotros? - escucharon preguntar a un niño que corrió desde la casa cuando la silueta de un joven atravesó el corredor.







¡Ah Nobu-chan! - exclamó el sujeto de venia entrando en cuanto el pequeño se lanzó a sus brazos - en un momento vamos afuera, pero primero dime donde esa el bobo de Aoi-shi?







Esta en la piscina con un señor - contestó el niño.







Bueno, entonces vez por tu balón y yo voy por Aoi - sonrió el joven caminando en dirección al jardín.







¡SHiiiroyama-san, buenos días! - Exclamó el joven lo suficientemente alto para que se enterara todo el vecindario - señor invitado, buenos días a usted también.







Uruha por su parte tan sólo asintió sin perder oportunidad de ver con detalle al recién regado. Era bastante alto, delgado, de piel tan clara como la de Aoi sólo que decorada con un sin fin de tatuajes que se notaban por debajo de su playera blanca sin mangas. Un piercing en su labio inferior y un extraño tono azul grisáceo en el cabello.







Miyavi, él es el señor Takashima - dijo Aoi con seriedad- estamos arreglando unos asuntos, ¿lo que me tengas que decir puede esperar?







Aunque te dijera que no - murmuró Miyavi girando los ojos - dirías que "tiene" que esperar.







Todo un personaje - pensó Uruha en cuanto vio a Miyavi coger el tazón lleno de fresas que minutos antes había estado en la mesa e irse a sentar a la orilla de la piscina.







Supongo que tienes otros asuntos que atender - dijo Uruha dando por terminada aquella conversación - entonces, si no hay nada más que debas decirme, creo que es momento de que me vaya.







Uruha... - dijo Aoi en cuanto el castaño se puso de pie.







Si?







No... nada...- se arrepintió Aoi - ya sabes donde encontrarme.







Si lo sé - dijo Uruha poniéndose de pie por completo - gracias por todo, nos vemos luego.











It's true the way I feel



Was promised by your face



The sound of your voice



Painted on my memories



Even if you're not with me



I'm with you







Aoi sonrió con amargura cuando le vio alejarse. Aquella escena estaba más que grabada en su mente. Uruha siempre era el que se marchaba sin mirar atrás y él una vez más veía su espalda hasta que lo perdía de vista, esperando a que el otro volviera.







Miyavi - hablo Aoi casi en un susurro al ver que el otro se había acercado nuevamente a la mesa- ¿estoy haciendo lo correcto?







Aunque te diga que no - murmuró el peliazul con desinterés - lo vas a seguir haciendo, por que es lo que quieres hacer.







Aun así no estoy seguro que sea lo correcto - murmuró el pelinegro ciertamente resignado, dejando escapar un suspiro.







Existe algo que sólo tu eres capaz de hacer -dijo Miyavi llegando hasta donde se encontraba sentado él, abrazándolo por la espalda - y si sólo tu puedes hacerlo, estoy más que seguro que es lo correcto!







Es un comentario demasiado perspicaz - dijo Aoi con una ligera sonrisa - para alguien que luce como salido de un bote de pintura.







¡A un bote de pintura debería meterte! - se quejó Miyavi haciendo un puchero sin soltarlo.







¿Y bien - preguntó Miyavi arqueando una ceja - no vas a decir nada?







El mayor le miró de reojo apenas unos instantes - ¿que quieres que te diga? al menos ese color luce mejor que la paleta de colores que traías en la cabeza.







Esto es mi trabajo - se jactó Miyavi señalando su rostro - y si no te gusta, ¡entonces despídeme!







¡Bueno ya! - exclamó el mayor antes de que la rabieta del peliazul tomara proporciones difíciles de manejar -¡me gusta cómo te ves!







¡Si lo sé! - dijo sonriente el peliazul - aunque sabes... me sentí un poco celoso... no me dijiste que Uruha fuera tan bien parecido...







Oni-chan! - Se quejó el pequeño desde la puerta esperándole con el balón en mano - ¿iremos a jugar?







¡ Claro que iremos a jugar y a este viejito que vez aquí le daremos una paliza! - dijo Miyavi incorporándose de inmediato.







¿Puedo decirle a Takuya y los demás? - preguntó Nobu-chan con una gran sonrisa.







¡Anda, dile a quien quieras! - dijo Miyavi encantado con la idea. El pequeño salió corriendo, dejando solos a ambos jóvenes. Y antes de que Aoi se diese cuenta, Miyavi ya se había sentando en sus piernas al mismo tiempo en que tomó su rostro entre sus manos para depositar un fugaz beso en sus labios.







¿y eso por que fue? - preguntó Aoi a escasos centímetros de su rostro.







Por que tenía ganas de hacerlo desde que llegué - contestó Miyavi con una pícara sonrisa tomándolo de la mano para salir hacia la calle - y lo seguiré haciendo después de que esos niños te pateen el trasero!







El pelinegro sólo sonrió ante el comentario. Miyavi era la persona más extrovertida, inquieta, directa e intuitiva en su vida, pero también, la más empeñada en quedarse a su lado.



Y eran aquellos gestos los que lograban que Aoi se sintiese culpable por no poder sacar a Uruha definitivamente de su mente.







You



Now I see keeping everything inside



With You



You Now I see



Even when I close my eyes







Bajaron de la limusina sin decir palabra alguna. El la llevaba del brazo, pero ella parecía igual de ausente que el resto de la semana.



El hombre de guantes blancos con sombrero de copa les dió la bienvenida al mismo tiempo en que abría la puerta de cristal para ellos; No era un gesto espontánea, sino parte de un exhaustivo entrenamiento por parte del personal del hotel. "entrenamiento" como al que el había sido sometido hacía unos años cuando trabajó en la "juguetería" y al llegar al lado de Zetsu, fue sometido a otro tipo de entrenamiento no muy diferente al de aquel portero.



Entraron en el lobby repleto de gente insulsa, ataviada con sus prendas de diseñador y Joyería hecha de materiales costosos que ni siquiera podían pronunciar.







Estrechó la mano de los típicos regordetes bigotonos que solían acaparan el espacio, sonrió de manera casi mecánica al saludar a las mujeres en el salón sin intercambiar ningún tipo de manifestación verbal pese al constante parloteo de éstas y se mantendría alejado de Ruki y el resto de sus acaudalados amigos.



No estaba de humor para soportar sus comentarios despectivos, mucho menos podía acercarse a las bebidas para hacer más tolerable aquella reunión; estaba más que advertido, una sola escenita por culpa del alcohol y lo regresaban a la juguetería. Quizás ese temor fue el principal para dejar de lado su alcoholismo.







Fueron entrando en el salón lentamente. La razón de aquella reunión era para festejar el regreso del extranjero del hijo de algún político amigo de Madara.







Como si la razón importara - pensó entrando en el salón. Había visto a la mitad de la gente en otros eventos y la otra mitad, seguramente eran caras nuevas que pronto vería en consecuentes eventos. Su entrenamiento consistía principalmente, en tolerar todo aquello.







El salón estaba impecable, siendo que la reunión había sido organizada en un hotel de cinco estrellas de la ciudad. Era un salón que bien podría alojar unas cien personas. Bien iluminado gracias a las lámparas de araña colgadas en el techo. Las enormes puertas acristaladas conectaban con los jardines y la terraza del hotel, mientras que dentro, cada detalle había sido supervisado minuciosamente.



La cristalería, la vajilla, las servilletas, los candelabros en las mesas, las sillas colocadas todas a la misma distancia dejando al descubierto lo necesario para poder apreciar el tapiz que cubría todo el piso. Un par de cuadros adornaban el recinto pintado de un ligero color ocre con acabados en blanco.



Uruha respiró bien hondo en cuanto tomaron asiento. Al menos no tendría que compartir mesa con Ruki o Madara, ellos se había sentado en la mesa del gobernador o algún otro político importante, después de todo esos eventos siempre había sido la oportunidad perfecta para "socializar" con gente que valía la pena.







Sirvieron la cena, terminaron, llegaron más bebidas, conversaciones de las cuales no tenía el más mínimo interés o conocimiento, pero estaba con Zetsu, al menos ella parecía entretenida, sólo un par de horas más y saldrían de allí.







¿Te la estas pasando bien? - preguntó una voz justo detrás de ellos.







Zetsu se giró con sorpresa, Uruha por su parte tuvo la repentina sensación de lanzarle el candelabro con todo y las velas encendidas a la cara del sujeto que ahora conversaba amenamente con Zetsu y el resto de los presentes; Era Chigire Swindler, un capricho más de la



pelirrosa a quien había creído jamás volver a ver.







Un rato después la cena había terminado. Algunos invitados bailaban apaciblemente, otros se dedicaban a charlar en sus mesas o en los jardines tenuemente iluminados.



Ruki había permanecido en la misma mesa que Madara, después de estar enfrascados en una conversación que duró varios minutos, le sonrió y se dirigió hacia donde se encontraba Zetsu.







Chigire... que tal - sonrió Ruki falsamente- me disculparías un minuto, debo hablar de algo con esta pequeña.







A zetsu no le hizo nada de gracia el comentario y sin más salió del salón junto con él.







Esa manía tuya de fastidiar a todo el mundo - se quejó Zetsu arqueando una ceja - y bien...¿Qué demonios quieres?







Me aburría - contestó Ruki girando los ojos - por que no hacemos esto más interesante.







Continua - dijo ella de mala gana con los brazos cruzados.







Si te vas con él, olvidamos todo estoy no volveré a decir nada con respecto a tu muñeca - dijo el rubio como si nada.







¿Y si no? - preguntó ella.







Continuas saliendo conmigo hasta el fin de año - susurró el empresario a su oído- necesito pareja para un par de eventos y No me apetece ir con alguien más fea que tu.







¡Ah vaya! Gracias por el cumplido- dijo Zetsu frunciendo el ceño - lastima que tengas que ir con alguien más, esta apuesta ya es mía.







Ruki sonrió con malicia en cuanto la vio entrar al salón nuevamente y caminar en dirección a donde se encontraba Chigire. Lo tomó del brazo, susurró algo a en oído y después ambos salieron del salón. En ese momento Ruki estaba cerca de la entrada, observando todo atentamente.



Hasta ese momento tanto él como Zetsu odiaban perder. Desde niños habían sido capaces de las cosas más osadas con tal de dejar en claro quien de los dos era mejor.











¡Zetsu! - le llamó Uruha extrañado en cuanto la vio dirigirse al elevador junto con Chigire - ¿a donde vas?







Chigire va a mostrarme algo de su nueva colección - dijo la pelirrosa en tono calmo - no se cuanto tarde...







¿Puedo ir contigo? - preguntó Uruha con desconfianza, mirando de reojo a Chigire que ya esperaba dentro del elevador.







No, no puedes- contestó ella con rotundidad - yo juego con mis amigos y tu juega con los tuyos, o si lo prefieres vete a casa temprano.







Zetsu... - le llamó Uruha extrañado por su tono. Pero la chica no se giró a verlo y se marchó junto con el pintor.







Me parecen bastante buenos - comentó Zetsu una vez que se encontraban en el piso de Chigire contemplando los cuadros - tienen un sutil toque dramático que harían a van goth retorcerse en su tumba.







Chigire rió con disimulo.







¿Que ocurre?







Nada... es sólo que hace un año ni siquiera te hubieras tomado la molestia de verlos antes de fingir que te encantaban mi cuadro - comentó el pintor - supongo que la gente cambia... o la gente nos hace cambiar.







Si... tienes razón -dijo Zetsu con una ligera sonrisa - tu trabajo sigue siendo digno de aprecio y me alegra haberte visto pero...







Pero debes marcharte - interrumpió el pintor.







Zetsu asintió. Él esbozó una ligera sonrisa, conduciéndola hacia la puerta en silencio.







Cuando lo veas - susurró el moreno besando su mejilla - dile a ese joven lo mucho que lo envidio.







Nos vemos luego Chigire - dijo ella finalmente antes de salir de allí y dirigirse al elevador.







No matter how far we've come



I can't wait to see tomorrow



No matter how far we've come, I



I can't wait to see tomorrow



with you







Cuando la chica entró en el elevador sintió aquel escozor en los ojos.







Quizás había sido el humo del cigarrillo en el salón -pensó - o simplemente el darse cuenta de lo idiota que había sido.







No había podido estar con alguien más... no por que antes no lo hubiese hecho, sino por que sabía lo mal que le había tratado y él no lo merecía.







Entonces ¿eso ocurriría si lo dejaba ir? -Pensó con la mirada fija en los números electrónicos del elevador - ¿Ese sensación de vacío se apoderaría de ella y las lágrimas escaparían sin poder contenerlas? ¿El espacio de repente se tornaría inmenso y ese escalofrío de soledad le recorrería la espalda nuevamente?







No, no lo permitiría. Ya había perdido a su padre, la única persona en quien pudo confiar antes de que Uruha llegara. No se daría el lujo de abandonar a alguien tan querido solo por estupideces. Podría humillarse si era necesario, acceder a peticiones tontas y quizás tragarse el orgullo, pero jamás renunciaría a Uruha.







Él era su amigo, su cómplice, su confidente, su familia, su hogar... Uruha se había convertido en su "todo" mucho antes de que ella se diese cuenta.



Y aunque jamás lo admitiría frente a Ruki, el castaño era una especie de orilla a la que se aferraba cada vez con más fuerza, dejarlo ir significaba ahogarse en la frivolidad que le rodeaba. Y eso era algo que Ruki parecía hacer cada con más frecuencia sin percatarse de ello.







Cuando las puertas se abrieron en la primera planta, ella salió limpiándose el rostro con el dorso de la mano y para su sorpresa, Uruha le esperaba en uno de los asientos frente al elevador.







No me iré a casa si no es contigo - dijo Uruha seriamente, mirándola a los ojos en el momento en que se ponía de pie. Él usaba un tono diferente al normal, se estaba mostrando indiferente... algo que nunca había hecho con ella.







Lo siento...- dijo ella casi en un susurro, bajando el rostro. No podía verle a los ojos, no sabiendo que él la miraría de una forma diferente.







Lamento ser una estúpida egoísta que te lastima... - siguió ella con voz entrecortada y las manos temblorosas - yo solo no...







Se que lo sientes... - susurró él acercándose a ella para rodearla con su brazos - ya no importa... yo entiendo.







Y ella suspiró sobre su hombro aliviada. Por que el miedo que la invadió minutos antes se desvaneció al sentir su abrazo. Y aquello era más que suficiente para dejar en claro que Takashima seguía a su lado no por lealtad... sino por un cariño que parecía hacerse más fuerte día a día.







Zetsu lo abrazó con manos temblorosas, la voz entre cortada y suspiró nuevamente.



Que importaba lo que pensaran de ellos. Que importaba si Uruha no era lo que todos esperaban que fuese, si su madre armaba todo un alboroto cuando prefería pasar tiempo con él, los comentarios de sus conocidos con respecto a él, que importaba el mundo si ellos no estaban juntos.







Uruha lo siento... -dijo ella aun contra su pecho - perdóname...







El mayor tan solo negaba abrazándola aun con más fuerza.







Vámonos a casa - susurró Uruha sujetando su mano y avanzaron a la salida hasta que se perdieron de vista.







Ruki por su parte, les vio retirarse desde la entrada del salón. Zetsu no sólo había perdido la apuesta, sino que había dejado en claro que el orgullo se devalúa cuando se valoran más otras cosas.







You



Now I see keeping everything inside



With You



Now I see



Even when I close my eyes





jueves, 17 de marzo de 2011

4.Ilusión óptica


“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”
Benjamin Franklin



We'll do it all

Everything

On our own

We don't need

Anything or any one
Eran cerca de las cinco de la tarde. El sol aun brillaba con fuerza y se colaba por entre las ramas de aquel árbol bajo el que descansaban. El viento susurraba entre las ramas y a lo lejos podía escuchar la risa de los niños jugando en la fuente, el murmullo casi imperceptible de los transeúntes, el rechinido metálico de los columpios conforme se movían.

Reita había observado todos aquellos detalles mientras esperaba a que Watari despertara, después de todo, ya se había acostumbrado a las constantes siestas del mayor en el lugar menos pensado.

Y ahí, justo en medio de toda aquella escena sacada un cuadro de Renoir, el fotógrafo se cuestionó la forma que tenía la verdadera “felicidad”.

¿Quién había formulado el concepto? ¿Acaso sólo es feliz el que anda por la vida con una sonrisa en el rostro? ¿O acaso esa era la imagen que los medios nos habían difundido para vendernos algún producto?

Una persona no puede estar feliz siempre, del mismo modo en que, no siempre puede ser desdichada; por mínimo que sea el momento, todos alguna vez llegamos a sentir ira, amor, desilusión, rencor, envidia, felicidad… a algunos nos dura menos, a algunos nos dura más.

Nos demos cuenta o no, es difícil definir nuestro estado de ánimo siendo que las emociones son un vaivén eterno.

If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me

and just forget the world

Cuando Watari despertó, Reita tenía la mirada fija al frente, esa expresión pensativa que frecuentemente podía observar en él. Le observó un par de minutos hasta que por fin la curiosidad fue demasiada y decidió romper con el silencio.

¿Qué tanto ves? – preguntó Watari mirándole de reojo.

Nada en particular…- contestó Reita saliendo de su ensimismamiento.

Cuando uno mira fijamente es por que quiere ver algo más allá de lo no que puede – comentó Watari aun recostado sobre el pasto – como por ejemplo… esas nubes.

No te voy a dar oportunidad de analizarme a través de nubes amorfas – murmuró Reita ante el inusual comentario- es igual a esa prueba de las manchas de tinta que me hiciste hacer, ¿no?

¿Cuándo te volviste tan paranoico? – dijo Watari con una sonrisa, recordando aquel incidente en el que, el mayor aseguró que Reita tenía el perfil psicológico de un asesino serial.

¿Y tu cuándo te volviste psicoanalista? – le miró Reita de reojo.

Como si tu estado mental fuera novedad para mi - Murmuró Watari con desinterés regresando la vista al cielo – no te sientas tan importante.

Reita se acostó a un lado accediendo a la infantil petición. No había nada que perder, ni mucho menos algo mejor que hacer. Tenderse en el pasto a observar nubes no cambiaría nada en lo absoluto.

Esa tiene forma de tazón…- murmuró el menor después de unos minutos – un tazón muy chueco.

¿Y esa otra? – preguntó Watari señalando al cielo.

Parece un… martillo – contestó Reita algo dudoso.

¿Un Martillo? – se extrañó el mayor.

Es lo que acabo de decir – murmuró Reita arqueando una ceja – que falta de imaginación la tuya.

Yo diría que tiene forma de cucharón – dijo Watari tratando de encontrarle forma de algo más.

De cerca parece más una escoba – dijo Reita un tanto dudoso a medida que las nubes pasaban sobre de ellos.

Yo insisto, parece un cucharón – comentó Watari entre risas. Pasaron varios minutos, muchas más nubes y pequeños lapsos de silencio absoluto.

En uno de ellos, Reita miró de reojo a su amigo, seguro de que jamás había conocido y quizás jamás conocería a alguien como él. Watari era una de esas personas que no tienen tiempo para deprimirse, dejarse abatir por las adversidades, lamentarse por el pasado ni temer por el futuro, por que simplemente, están muy ocupadas viviendo el presente de la mejor manera posible.

Alguien que a pesar de la distinción y separación que existía a su alrededor prefería ver todo como un todo. Un curioso por naturaleza, que le había mostrado el deleite que podía encontrar en las trivialidades de su vida y en ocasiones Reita llegó a sentirse nuevamente como un niño arrullado con aquel cuento de hadas que Watari creaba con la realidad sólo para él.

¿Y esa? – preguntó el mayor después de unos minutos de silencio.

No tiene forma de nada…- contestó Reita echando apenas un vistazo.

Yo le veo… forma como de trébol – dijo el mayor dibujando una leve sonrisa en su rostro - a lo mejor es nuestro día de suerte.

¿Por que? – se extrañó el otro.

Nadie dijo que tenías que encontrar un trébol en la hierba para que funcionara ¿o si? – Contestó Watari con seriedad – yo digo que éste también podría funcionar.

En ese caso, puede que sea nuestro día de suerte – dijo Reita imitando la seriedad en su tono.

Si… quizás a veces lo único que se necesita es un poco de suerte. – murmuró Watari girándose a verlo con una sonrisa. El rubio también sonrió.

Era feliz.

En ese momento podía asegurarlo y no sólo por que una sonrisa parecía dibujarse en su rostro casi involuntariamente.

I don't quite know

How to say

How I feel

Quizás no poseía todas las cosas que deseaba, ni hecho las que se había propuesto ni evitado las que no quería y sin embargo en aquel momento sintió no necesitar de nada más. Estaba a gusto con la persona a su lado, con lo que les rodeaba, con lo que tenían… estaba satisfecho con aquello.

Si, quizás a veces lo único que necesitamos es un poco suerte. Suerte para tener una familia que te aprecie, un trabajo que te agrade, buenos amigos, una persona con la que quisieras pasar el resto de tus días. Y sin duda alguna, no necesitaba más suerte que la que tuvo al conocerle.

Con ese pensamiento en mente, Reita cerró los ojos por apenas unos instantes. Cuando los abrió nuevamente se encontraba de pie, en medio del parque; El sol brillaba con tal intensidad en el cielo despejado que tenía que protegerse los ojos y con cada ráfaga de viento que le acariciaba el rostro con olor a hierba.

Era tan... feliz, tan libre, tan apacible…una sensación que con el tiempo le resultaría del todo ajena.

De pronto el cielo oscureció cuando el sol se escondió tras una enorme nube gris. La brisa arreció y enfrió el aire. Abrió los ojos para encontrarse en un lugar totalmente desolado.El pasto bajo sus pies se había convertido en un lecho de piedras pequeñas y redondas, ya no se escuchaba la risa de los niños, ni el salpicar de la fuente, sólo el sonido del viento seco que murmuraba mientras arrastraba las hojas secas a sus pies.

Algo iba mal y reprimió el deseo de gritar por que sabía que nadie lo escucharía.

Delante de él, a cierta distancia, una piedra gris se erguía visible en medio de la hierba alta. Quería ir en dirección contraría y buscar a Watari, pero necesitaba averiguar qué había allí delante.

Cuando estuvo más cerca oyó unos golpes: ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!Apretó el paso y acabó corriendo sobre el camino de piedra, entre la hierba de afilados tallos que le arañaban los brazos.

Cayó de rodillas delante de la losa gris y tuvo que taparse la boca para contener aquel alarido, aquella era la tumba de Watari.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! – escuchó una vez más. El sonido provenía de la losa. Watari estaba intentando salir, le llamaba, podía escuchar su voz casi en un susurro. Reita se acercó hasta poner su oído sobre la fría losa y pudo escucharlo al fin.

Reita… ¿que estas esperando? – escuchó la voz de Watari una vez más justo en el momento en que aquel sonido hueco e insistente se escuchó nuevamente.

Reita despertó del sueño y oyó que alguien aporreaba su puerta con fuerza.

Those three words

Are said too much

They're not enough

¡Reita! ¡Reita! ¡Sé que estás ahí! ¡Déjame entrar, por favor! – escuchó decir al muchacho. Confuso y medio dormido, fue a abrir la puerta y encontró a su amigo con aquella expresión de preocupación que le hacía sentir tan culpable.

¿Qué estabas haciendo? ¡Llevo siglos llamando a la puerta! – se quejó el muchacho notoriamente alterado. El tenía la misma edad que Reita, de estatura semejante, cabello castaño oscuro, ligeramente bronceado y unos infantiles ojos castaños que le daban al joven un aire de inocencia.

Perdona Kai. Me quedé dormido en el sofá – murmuró Reita haciéndose a un lado para dejarlo pasar.

Tienes un aspecto horrible – comentó su amigo – ¿acaso rompiste todos los espejos?

Gracias, tu también te ves bien -dijo Reita poniendo los ojos en blanco y se giró para cerrar la puerta.

¡Dios, aquí falta el aire! - exclamó Kai. Recorrió el departamento abriendo ventanas y recogiendo tazas y platos vacíos en el recorrido. Los llevó a la cocina, los metió en el fregadero y se dispuso a lavarlos.

No tienes por qué hacerlo -protestó Reita débilmente-Ya lo haré yo...

¿Cuándo? ¿El año que viene? – preguntó Kai de espaldas a él - No quiero que vivas miserablemente ni pienso fingir que no me doy cuenta. ¿Por qué no vas a darte una ducha y cuando termines tomamos té?

¿Una ducha? ¿Cuándo se había siquiera lavado la cara por última vez? Kai tenía razón. Tenía un aspecto lamentable, el cabello grasiento, las raíces oscuras y el rostro ojeroso.

De acuerdo, pero no hay té -le advirtió Reita- No he ido a la... De pronto se sintió avergonzada ante lo mucho que había descuidado el departamento y a sí mismo.

Tal y como lo pensé - dijo Kai alzando una bolsa de plástico que el fotógrafo no había visto al recibirlo. Reita tan solo esbozó una ligera sonrisa y fue a bañarse.

Cuando al fin salió del baño, todas las ventanas estaban abiertas de par en par y la brisa fresca le despejó la mente. Fue como desprenderse de sus malos pensamientos y temores por un instante.

Entonces notó que Kai había ordenado y limpiado, había pasado la aspiradora y todas las habitaciones olían a ambientador de lavanda. Oyó ruidos en la cocina, donde encontró a su amigo secando los últimos platos que había lavado.

¡Kai eres un ángel! ¡Es increíble que hayas hecho todo esto en tan poco tiempo! – se sorprendió el joven tomando asiento frente a la barra de la cocina.

Pero si has estado en el baño por más de una hora. Estaba empezando a pensar que te habías ahogado en la bañera o incluso que te había tragado el desagüe, lo cual no sería de extrañar, teniendo en cuenta lo flaco que estás. – dijo Kai poniendo dos tazas de té humeante sobre la barra.

¿Una hora? – se extrañó Reita notando que sus dedos estaban todos arrugados a causa del agua.

En fin, he comprado un poco de fruta y verdura, los enlatados están en aquella alacena, la leche y el yogur ya están en el refrigerador junto con unos de esos no tan saludables platillos congelados – explicó Kai – y quiero saber que te lo haz comido todo y no lo haz dejado echarse a perder.

Por cierto – dijo su amigo mirándolo de arriba abajo - ¿Cuánto peso has perdido?

Reita se miró el cuerpo. Las costillas podían vérsele a través de la playera, los brazos se le notaban huesudos e incluso los pantalones parecían mas holgados de lo normal.

Hasta entonces, Reita no se había dado cuenta de lo mucho que había adelgazado. La voz de Kai la hizo regresar de nuevo a la realidad. Y también te deje unas cuantas latas de “Lifeguard” en la nevera.

Aquello fue demasiado para Reita. Desde la muerte de Watari, Kai le había llamado a diario y la mayor parte de las veces le dejaba recados en la contestadora por que el fotógrafo no se había sentido con ánimos de contestar.

Su amigo trabajaba en una estación de radio en la ciudad, por lo que no había tenido tiempo de visitarle desde hacía casi dos semanas. Gracias – susurró Reita con la vista fija en su taza de té – muchas gracias, no sé qué haría sin ti. Kai se sentó junto a él en total silencio, poniendo su mano sobre el hombro de su amigo, dejándolo continuar.

Eso era lo que más había horrorizado a Reita los últimos dos meses, venirse abajo delante de la gente en cualquier momento. Pero no se sentía avergonzado.

Kai se limitaba a beber sorbos de té, aun sujetándolo, como si fuese lo más normal. Finalmente las lágrimas dejaron de brotar.

Gracias – susurró Reita pasando el dorso de la mano sobre el rostro.

Si no te ayudo yo, ¿quién va a hacerlo? – dijo Kai esbozando una sonrisa alentadora.

Supongo que debería valerme por mí mismo – murmuró Reita tomando de su taza.

Si alguien me diera una moneda cada vez que te haces el fuerte… – murmuró el locutor restándole importancia con un ademán- Lo harás cuando estés preparado.

Supongo que tienes razón – dijo Reita.

Y algo más – esta vez el castaño le miró con severidad – promete que comerás.

Lo prometo – murmuró Reita no muy seguro de poder hacerlo – aunque tengo el presentimiento de que me harás hacerlo aunque no quiera.

Si tengo que obligarte, entonces lo haré – dijo Kai en tono burlón – vez como si te hace falta estar con alguien, los amigos y la familia podemos ayudarte.

Aunque, pensándolo mejor, quizá tu familia no pueda – bromeó el locutor – a tu madre podría darle un ataque cardiaco con solo ver como dejas este lugar.

Yo más bien diría que a mi madre le daría un ataque de ansiedad con sólo ver como es que cuidas de mi – rió Reita.

Y posiblemente tu padre te pondría a hacer un poco de ejercicio al ver lo flaco que estas – acotó Kai.

No gracias – dijo Reita entre risas – ¿acaso quieres verme subir corriendo las escaleras de la oficina postal igual que hizo Rocky?

Pues al menos sería bueno verte fuera de este departamento mas seguido – comentó Kai – ¿irás a verme alguna vez? ¿O al menos que saldrás de casa de vez en cuando?

Prometido – Reita puso los ojos en blanco- Estás empezando a parecerte a mi madre.

Mientras no quieras que te lea un cuento antes de dormir, tomaré eso como un cumplido – sonrió Kai.

En fin, ya haremos planes de salir cuando te sientas mejor –dijo el locutor llevando las tazas vacía al fregadero. A través de la ventana en la cocina podía ver que ya era de noche.

De acuerdo – dijo Reita acompañándole hasta la puerta.

¿Reita? – habló Kai justo detrás de él.

¿Si?

Tu perdiste a alguien muy querido y es una pena pero… – dijo el locutor con seriedad- no te dejes morir… no me quites a mi mejor amigo.

Reita tan solo asintió antes de que Kai le diera un abrazo de despedida.

iY come! –insistió Kai pinchándole las costillas antes de partir.

Habían pasado el día riendo, bromeando y recordando los viejos tiempos. La visita de Kai también le sirvió para ver las cosas de forma más objetiva. Los padres de Watari habían perdido un hijo, sus abuelos un nieto y el un amigo.

Pero había estado demasiado ocupado pensando en sí mismo como para percatarse de lo mucho que le preocupaba a Kai. Kai siempre le había provocado esa sensación de sentirse entre los vivos, de pertenecer al mundo aun cuando éste no se percataba de su existencia y más ahora, que vagaba alicaído entre los fantasmas de su pasado.

Mañana sería un nuevo día. Regresaría al trabajo o quizás buscaría uno nuevo, visitaría a su amigo, comería tal y como se lo había prometido, quizás iría al parque y contemplaría las nubes por un rato y quizás con el tiempo dejaría de ser tan difícil levantarse cada mañana y quizás algún día el también estaría demasiado ocupado viviendo como para entristecerse cada vez que el recuerdo de Watari le venía a la mente.

Quizás Watari había dejado estragos irreversibles en él, un hueco que por alguna razón parecía haberse llenado estando a su lado.

Quizás esa sensación de vacío permanecería en él por el resto de sus días, no lo sabía. De lo único que estaba seguro era que había muchas razones para vivir, y Kai era una de esas razones para seguir de pie.

If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me

and just forget the world?

No entiendo por que la gente pierde tiempo hablando con los vendedores – exclamó Ruki azotando la puerta al entrar, logrando con ello despertar a Reita que se había quedado dormido en el sofá – obviamente no nos interesan sus vidas y viceversa, en su servicio debería incluir en “no hablar más de lo necesario”, esa si sería buena atención.

Esperar diez minutos por un café…- bufó Ruki dejando sobre la mesita de té los dos vasos de starbucks y una bolsa con muffins – y todo por que el sujeto delante de mi no paraba de hablar con el vendedor!

Paciencia Reita, paciencia – murmuró el fotógrafo haciendo un gran esfuerzo para no agredir al empresario de la forma más salvaje y violenta posible.

¿Qué había sucedido para que Reita tolerara a aquel sujeto? y ¿por que estaba ocultándose en su casa? Simple respuesta… dinero.

Después de su breve recuperación (varios días en cama y cantidades industriales de anestésicos y cigarrillos) Ruki había podido explicar a Reita y a Kai que él había sido emboscado por dos mujeres que pretendían quedarse con la parte de la compañía Taion.inc que le correspondería como herencia, que le habían culpado de desviar fondos para que lo despidieran y por si fuera poco, temía que de regresar aquellas mujeres terminaran con él de una buena vez.

Y aunque aquella historia parecía difícil de creer, no era algo en lo que el fotógrafo quisiese involucrarse. Claro que, Ruki poseía el don de la elocuencia, consiguiendo persuadirlos para que le dejaran esconderse ahí hasta que las cosas se calmaran, pudiera tomar lo que le quedaba y salir del país para no regresar jamás. La idea no le hizo mucha gracia a Reita hasta que escuchó la palabra “remuneración”, la cual, como todos sabemos, siempre es bien recibida en cualquier billetera.

Si ya terminaste de desayunar, podríamos irnos – murmuró Ruki notando que Reita apenas si había probado el café. Reita tan solo se encogió de hombros, tomó el muffin que se encontraba sobre la mesita y se encaminó hacia la puerta.

Dos horas después, ambos rubios se encontraban caminando en dirección desconocida por un vecindario un tanto sospechoso.

Reita vestía de lo más sencillo: jeans, unos vans negros y playera deslavada; Ruki en cambio llevaba gafas oscuras, un sombrero fedora gris, pantalón de vestir oscuro y camisa blanca. Nada mal para pasar desapercibido, aunque bastante costoso como haber sido pagado con la tarjeta de crédito del fotógrafo.

¿Se puede saber a donde vamos? – preguntó Reita después de un rato.

Necesito hacer un retiro de efectivo – murmuró Ruki antes de que giraran en la esquina - antes de que tu tarjeta vaya a ser rechazada.

Reita frunció el ceño ante el comentario. Obviamente su cuenta no tenía más de siete cifras, pero tampoco era para que se lo recordara a cada instante.

Como piensas retirar dinero ¿que acaso tus cuentas no fueron congeladas? – preguntó Reita en cuanto entraban por un callejón.

Yo nunca dije que fuese a retirar de un banco. – dijo Ruki deteniéndose en seco frente a la mullida escalera de incendios de un edificio.

No tardaron mucho subir por ahí hasta el tercer piso, con un artilugio metálico Ruki forzó el seguro de la ventana y después entró en el departamento.Reita no entró; si Ruki había ido ahí para robar algo o lo que fuese, no pretendía involucrarse y ser tachado de cómplice.

Aunque pensándolo bien, esperar en el balcón de un edificio era algo sospechoso.

Después de un rato, Ruki salió de ahí con dos maletas trolley negras y una más pequeña metálica con cerradura de combinación. Minutos más tarde, ambos se encontraban en un taxi de regreso a casa.

¿no era más fácil guardar todo esto en una cuenta o una caja de seguridad? – preguntó Reita aun si poder asimilar que viajara en un mugroso taxi con dos valijas repletas de dinero en el maletero.

Si también hice eso – murmuró Ruki – uno nunca sabe si pueden descubrir sus cuentas o algo así.Me pareció más seguro guardar una parte ahí, quien buscaría en un lugar como ese…

¿Seguro que no desviaste esos fondos? – preguntó Reita con desconfianza.

Claro que no… estos son intereses generados de ahorros y cuentas que abrí con el dinero de Nil-sama – explicó Ruki de lo más tranquilo.

¿Y el lo sabe? – preguntó Reita arqueando una ceja.

Tu crees que…? – dejó la pregunta en el aire el de gafas oscuras.

Reita rodó los ojos. Ahora no solo era cómplice de un muerto, sino que estaba involucrado en el lavado de dinero y ahora de ocultar a un criminal.

No es lo mismo el dinero de Nil que el de Taoin – dijo Ruki más bien como si hablara consigo mismo

¿Y cual es la diferencia? – preguntó el otro rubio

Que el dinero de producido por Taion.inc es repartido entre Madara, Reila y Nil-san – explicó el empresario – las acciones de la compañía fueron divididas en tres partes iguales, unos millones nada despreciables dado que cada quien tiene otras fuentes de ingreso.

Yo nunca gaste el dinero de Nil, sólo lo tome prestado – continuó explicando Ruki - lo puse en varias cuentas, espere a que generaran la cuarta parte de intereses y lo regresé a donde pertenecía.

Pero el dinero de esos intereses sigue sin ser tuyos… - le espetó el fotógrafo

Pues la idea original era entregárselo a Nil pero, dado que me despidieron injustificadamente y por ende fui desheredado al morir, lo tomé para mi. – se defendió Ruki.

Por más que intentes disfrazar lo que hiciste sigue siendo un robo – dijo Reita sin miramientos.

Velo como quieras- murmuró Ruki – Nil no supo de ese dinero, así que…

¿Ojos que no ven corazón que no siente? – preguntó Reita.

Si… vulgarmente hablando esa sería la expresión que mejor define esta situación – dijo Ruki muy quitado de la pena.

Y a todo esto… a cuanto asciende tu “robo” – dijo Reita haciendo énfasis en la última palabra.

Varios millones de dólares- murmuró el rubio – y otros tantos en euros supongo.

¡Eres de lo peor! – Exclamó Reita – ¿haz pensado en hacer una película de esto?

Pues ahora que lo dices, no suena tan mal la idea…- murmuró el rubio sin prestarle atención a sus otros comentarios.

Minutos más tarde el taxi se detuvo frente al edificio donde vivían, bajaron las maletas y entraron directo en el elevador.

¿Y ahora que piensas hacer? – preguntó Reita notando la tranquilidad con que el otro rubio manejaba todo aquello.

Esta se queda con nosotros – dijo Ruki señalando con el pie la maleta junto a él – el contenido de esa otra, deposítala en tu cuenta del banco y pide una tarjeta adicional para mí, a menos claro, que quieras que siga falsificando tu firma.

Reita frunció el ceño. Ahora podía explicar como es que Ruki había pagado el desayuno de esa mañana.

¿Y esa otra? – preguntó Reita notando la maleta metálica que Ruki hacía con fuerza.

Cosas personales – contestó Ruki cortante sin darle oportunidad a indagar más en el tema – nada que realmente pueda interesarte.

Las puertas del elevador se abrieron automáticamente al llegar al cuarto piso, Ruki salió de prisa murmurando algo sobre las malas condiciones del edificio pese a la cuota de mantenimiento que se pagaba.

Reita le siguió en silencio y respiró bien hondo tratando de conservar la calma.

Podía asegurar que Ruki era el muerto más mezquino, quejumbroso, desesperante y astuto que había conocido jamás.

Forget what we're told

Before we get too old

Show me a garden

that's bursting into life

Las clases ya habían terminado y los largos pasillos ahora se encontraban repletos de bulliciosos estudiantes.

La escena siempre era la misma a esa hora.Los grupitos de alumnos se iban formando a lo largo del pasillo, algunos avanzaban hacia la salida ruidosamente, otros obstruían el camino en espera de algún miembro faltante. Algunos más platicaban entre risas y grititos de emoción, hablaban por el móvil o despedían a sus conocidos con un beso en la mejilla y toda esa faramalla que suele hacerse como parte del protocolo social.

Mientras, él guardaba sus cosas lentamente, esperando a que el pasillo se despejara un poco antes de poder regresar a casa. Podía tomarse el tiempo que quisiera, después de todo nadie le esperaba. Aoi no sentía ningún tipo de tristeza por eso, al contrario, se sentía aliviado de no tener que ser parte de aquella “obra teatral” que giraba a su alrededor y se limitaba a ser un espectador.

Siempre había pensado que era mejor estar solo a ser sofocado por personas con las que simplemente no se sentía cómodo. Quizás por eso tenía la mala fama de ser el antisocial del grupo.

Dejó escapar un suspiro y se dirigió a la puerta del aula con desgano, tenía hambre y seguramente no comería en un par de horas más.

En realidad, Aoi no era un antisocial, simplemente su magnetismo le acercaba a otro tipo de personas, con intereses e ideas mas inteligibles de las cuales estaba seguro que sacaría provecho. Lastima que la mayor parte de sus amigos tenían trabajos de medio tiempo o estaban tan enfrascados en sus actividades extracurriculares y estudios que prefería verlos los fines de semana y vacaciones si era posible. Cuando se lo proponía, podía dejar de ser un ególatra empedernido.

Aoi, nunca había sido un derrochador pese a que su padre tenía la posibilidad de darle cuanto quisiese, ni estaba al tanto de los escándalos de la farándula o al ultimo grito de la moda por que simplemente eran cosas superfluas, tampoco era muy hábil en los deportes o al menos eso parecía aunque ¿quien podría culparlo?Exponerse a la brusquedad de sus compañeros, lesionarse, sudar para posteriormente oler mal ni sobre-exponerse a los rayos del sol eran cosas que estuvieran en su lista de cosas preferidas.

¡Que lo llamaran hipocondríaco! Estaba bien conciente de que tendría sólo un cuerpo para toda su vida y no iba a dejar que se deteriorara cuando había formas de evitarlo, aunque el place de un cigarrillo en momentos de nerviosismo era algo con lo que luchaba ferozmente antes de caer rendido ante la tentación.

Y como toda persona, tenía pasatiempo e intereses. Escuchar música, leer, ir al cine, pasar tiempo con su madre, visitar a sus abuelos, enterarse de lo que sucedía en su ciudad y en el mundo a través de los periódicos y el noticiero.

Su pasión eran los juegos como el ajedrez, el póquer y el billar, aunque también gustaba de algunas actividades al aire libre como la pesca y el perfeccionar su puntería con algo más que no fuesen botes de basura, aunque era entretenido escuchar a los vecinos inventando historias cada vez más incoherentes sobre riñas entre pandillero.

Como si los pandilleros fuesen a usar balas de salva – pensaba cada vez que escuchaba a las vecinas platicar entre ellas.

En resumidas cuentas quizás no era el chico más apuesto, inteligente, popular y cualquiera de esas cosas que te hacen estar en boca de todos y aún así no comenzaría a cambiar solo para agradarle a alguien más.

La vida ya de por si es un asco con todo lo que sucede – pensó abriendo la puerta del aula – ¿por que habría de dejar que empeorara?

Let's waste time

Chasing cars

Around our heads

¡Hasta mañana Zetsu-kun! – escuchó corear a un grupo de chicas aun en el pasillo.

Aoi permaneció parado en la puerta del aula, en el instante en que la pelirrosa cruzaba los pasillos con aquel porte que la distinguía.

La mirada al frente, un gesto amable que disfrazaba el desinterés por quienes le acompañaban, un saludo casi imperceptible sólo para reafirmar su presencia en el lugar. Esa era Zetsu Nameru.

Amada por algunos, admirada por otros, temida por unos cuantos, odiada por muchos otros.

Lo siento, pero tengo cosas que hacer estar tarde, ya será otro día – se disculpó Zetsu con una ligera sonrisa – nos vemos mañana, que lo pasen bien.

Descuida, ya será otro día entonces- dijo una de las chicas que la rodeaba – que te vaya bien Zetsu!

La pelirrosa tan sólo asintió y se apresuró hacia las escaleras.

Sin querer, Aoi le siguió los pasos hasta que llegaron a la salida. Ahí Uruha la esperaba recargado en la escalinata del edificio con su mochila al hombro.

Disculpa la tardanza – murmuró la chica cambiando por completo su expresión a una seria y un tanto malhumorada - es sólo que me entretuvieron ese grupo de tontas…

Me lo imaginé – dijo Uruha comenzando a caminar a su lado a medida que atravesaban el patio principal – siempre es lo mismo…

¿Celoso? – preguntó Zetsu socarronamente.

Aún no existe alguien que logre siquiera tener tu atención por un día entero, de que podría estar celoso? – Preguntó Uruha con desinterés dirigiendo la mirada a su muñeca para verificar la hora – ¿tienes hambre ya?

No mucha – contestó Zetsu notando el auto negro detenido del otro lado de la acera esperándoles como cada tarde - ¿quieres hacer algo antes del almuerzo?

Como quieras…- murmuró Uruha sujetándola de la mano para cruzar la calle – pero esta vez sólo un rato, ¿de acuerdo?

Como si hubiera algo mejor que hacer en casa – murmuró Zetsu rodando los ojos mientras esperaban a que el semáforo se pusiera en verde.

Aoi había caminado detrás de ellos, por lo que había escuchado toda la conversación prácticamente. Fue justo en la acera, cuando se detuvo a un lado de Uruha y le miró de reojo por breves instantes.Hacía cuatro meses que Uruha había llegado a la escuela, y Aoi no había podido observarle tan de cerca en todo ese tiempo.

Quizás por que siempre estaba rodeado de tanta gente que parecían formar una valla en torno a él. Aunque viéndolo bien desde esa distancia, el único atributo visible en Takashima era su envidiable apariencia complementada con el dinero de su familia, puesto que no destacaba en deportes ni académicamente.

Éste semáforo parece ir en cámara lenta – comentó Uruha con desgano sin despegar la vista del frente. Por un instante Aoi sintió que aquel comentario era dirigido hacia él pero descartó la idea de comenzar una conversación casi al instante.

Si Uruha apenas le había dirigido la palabra en todo el semestre pese a que iban en el mismo grupo, que le garantizaba que esta vez fuese diferente.

¡Al fin! – exclamó Zetsu al instante en que puso un pie fuera de la acera.

Hasta mañana Shiroyama-san – se despidió Uruha con cortesía, girándose a verlo antes de avanzar. Aoi por su parte tan sólo asintió, caminando rápidamente hacia el otro extremo de la acera, para después alejarse en dirección opuesta a la de ellos.

Antes de dar vuelta en la esquina, el pelinegro los vio subir al auto hasta que al fin éste se puso en marcha y los perdió de vista.

Que estupidez – pensó caminando calle abajo para tomar el autobús que lo llevaba a casa – te emocionas por un simple “hasta mañana Shiroyama-san” como colegiala enamorada de un manga shoujo. ¡Que patético eres! Ni si quieras pudiste contestar algo.

Y aunque aquello pareciese una tontería, muy en el fondo estaba extrañado de que, alguien como Uruha pudiera ver a un ser invisible como lo era él.

I need your grace

To remind me

To find my own

Ojala algunas veces pudiera ser invisible otra vez – pensó Aoi con la mirada fija en la luz roja del semáforo a través del parabrisas…

Parecía que fuese ayer cuando apenas era un niñito reservado y desconfiando, el antisocial de la clase al que jamás se le tomaba en cuenta.

Pronto el semáforo cambió a verde y no había avanzado ni una cuadra cuando su móvil comenzó a sonar.

¿Diga? – preguntó Aoi con desgano sabiendo bien de quien se trataba.

Se suponía que te comunicarías con nosotros – dijo Zetsu sin ocultar la molestia en su tono – que es lo que ha pasado?

Ah si… lo olvide… - dijo el joven tranquilamente.

Aoi esto es algo serio... – se quejó la chica.

Si, si, ya lo sé… -murmuró el pelinegro – por eso mismo necesito hablarte de lo que encontré en persona. No es mucho pero pudiera ayudarte.

De acuerdo, cuando quieres que nos veamos?

No vengas tu o podrían sospechar algo – contestó el pelinegro - envía a Uruha.

Deja que yo me preocupe por mi seguridad – dijo Zetsu con molestia – y habla de una buena vez.

Prefiero discutir los asuntos importantes con un adulto – murmuró Aoi – aun estas interesada?

Espera… Un breve lapso de silencio por parte de la pelirrosa. Si, el moreno sabía que Zetsu debía estar echando llamas del enojo, después de todo nunca se habían agrado mucho entre sí, pero aún así aceptó su petición.

Te verá mañana por la tarde – dijo Zetsu al fin.

De acuerdo – contestó el joven con aquella voz poco expresiva que le caracterizaba.

Algo más Aoi… - dijo ella casi en un susurro – que te quede claro quien eres tú y quien soy yo.

Lo mismo digo, Zetsu-sama – dijo el moreno antes de colgar.

If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me

and just forget the world?

¿Tu tampoco puedes dormir? – preguntó Kai entrando en la sala aquella madrugada, notando a su amigo sentado en el sofá.

Reita tan sólo negó con la cabeza sin despegar la vista del televisor. Kai fue a la cocina por un vaso con agua y regresó a la sala a hacerle compañía.

¿Qué cuántas veces había visto aquella grabación el fotógrafo? No lo sabía.De lo único que Kai estaba seguro era que aquel había sido uno de los mejores días que Reita había tenido

.No necesitaba de un video para poder recordar la sonrisa en el rostro de Reita aquel día y todo gracias a Watari.

Pese a la constante negativa del fotógrafo por no celebrar su cumpleaños, Watari había terminado organizando una pequeña reunión junto con Kai en la cafetería preferida de Reita, le habían llevado varios obsequios y la dueña del local le había cocinado un enorme pastel.

Kai se mantuvo en silencio mirando de reojo a Reita; su amigo estaba ahí, aferrándose una vez más a un pasado que no podría repetirse, a recuerdos tan entrañables que parecían mantenerlo a flote.

Watari siempre hizo lo que le venía en gana – murmuró Reita por encima del sonido del televisor – aun cuando me desagradara lo que proponía, al final terminaba envuelto en sus ocurrencias. Kai rió junto con él.

Aun cuando no había llegado a conocer a Watari lo suficiente, la impresión que tuvo de él desde el momento en que le conoció fue el de alguien hiperactivo y espontáneo, y sintió un gran alivio de saber que Reita al fin había encontrado a alguien que le comprendiera tanto o más que él.

Forget what we're told

Before we get too old

Show me a garden

that's bursting into life

Sabes…- comentó Reita un tanto pensativo – hace un rato que me desperté podría jurar que escuché sus pasos en la sala.

Kai le miró sin saber que contestar. Que caso tenía decirle que eso no podía ser posible, que dejara de aferrarse a esos recuerdos si Reita parecía esforzarse en tratar de olvidar todo aquello.Pero su inconciente aun se negaba a desvanecer la imagen de aquel al que amaba.

Al principio fue un tanto extraño, puesto que Reita no solía interesarse por alguna chica en particular, mucho menos en algún chico. Y pese a que el fotógrafo jamás le habló de sus sentimientos hacía Watari, Kai no tuvo necesidad de cuestionarlo para saber que estaba enamorado de Watari.

Kai no le cuestionó nada. Si su amigo era feliz, con eso era más que suficiente para sentirse aliviado. Esperaba que algún día Reita lograra abrirse a Watari y que éste le correspondiera, siempre tuvo fe en que así ocurriría, sólo que ambos eran demasiado cobardes en ese tipo de cosas como para dar el primer paso.

Y entonces ocurrió el incendio, Watari murió y Reita jamás logró decirle lo que sentía. El temor a ser rechazado, a fracturar su amistad a perder todo lo que tenían fue mayor. Ahora tan sólo el remordimiento de no haber dicho nada le carcomía poco a poco.

A veces imaginamos lo que queremos – se atrevió a comentar Kai después de una pausa.

No se que diablos me pasa – comentó Reita llevándose una mano a la cara – es como si el cuerpo me pesara demasiado como para levantarme.

Kai le miró preocupado. Aun cuando había hecho todo cuanto podía para sacar a su amigo de ese estado anímico sabía que no lo lograría por si solo.

Había logrado que Reita se mudase a un departamento lo suficientemente grande para ambos, al menos así podría estar con él cuando no estaba saturado de trabajo y cuidar de él tanto como pudiese. Aunque en el pasado hubiesen estado separados en varias ocasiones por circunstancias ajenas a ellos, ninguno de los dos dudo cuando se necesitaron.

A eso se le llama amigo. Otros les llaman hermano, aun cuando no exista parentesco entre ellos.

Lo lamento Kai, yo siempre preocupándote con mis idioteces- dijo Reita retomando su postura de fortaleza impenetrable.

¿Aun sigues teniendo esos sueños? –preguntó Kai Reita tan solo asintió – a veces se mezclan con los recuerdos y el siempre repite la misma pregunta.

Tal vez deberías consultar a un especialista… - comentó el locutor

Creo que en este punto es lo mas adecuado – murmuró Reita un tanto inseguro de querer hacer eso.

Que sucede con ustedes, son las cuatro de la mañana – se extrañó Ruki entrando en la sala.

Lamento si te despertamos – se disculpó Kai.

No descuida, yo tampoco he podido dormir – dijo Ruki notando el televisor encendido.

Eh? Ryutarou-san?! – exclamó sorprendido el empresario.

Quien? –peguntó Reita

Él – señaló Ruki al televisor – Ryutarou

Su nombre es Watari – le corrigió Reita.

A ti podrá haberte dicho eso, pero su nombre es Ryutarou Matsuyama – dijo Ruki sin despegar la vista del televisor - él es el nieto de Nil-sama.

Te equivocas, él era… - intentó explicar Reita.

Reita tranquilízate - pidió Kai sujetándolo por el hombro.

Yo se quien era y por que lo mataron – dijo Ruki sin miramientos – no me extraña que les haya mentido.

No te creo – murmuró el fotógrafo

¿Yo que podría ganar mintiéndote al respecto? – murmuró Ruki con tranquilidad saliendo de la sala – deberías agradecer que alguien te abra las ojos de vez en cuando.

¡Mientes! – exclamó Reita saliendo del departamento a toda prisa dando un portazo que hizo retumbar los cristales.

Kai intentó seguirle pero desistió de aquello casi al instante. A veces el espacio es la mejor ayuda que se le puede dar a alguien.

All that I am

All that I ever was

Is here in your perfect eyes

, they're all I can see

Reita no dio crédito a lo que acababa de escuchar. Bajó las escaleras del edificio corriendo mientras las palabras del rubio retumbaban en su cabeza una y otra vez.

Cuando llegó a la primera planta estaba exhausto y se dejó caer sobre el primer escalón con la respiración agitada. En ese momento necesitaba cansarse hasta el punto en que estuviese tan agotado como para pensar en lo que acababa de ocurrir.

No quería pensar en lo que Ruki supiera, no quería creer que todo cuanto Watari dijo pudiera ser mentira… no quería pensar que alguien en quien creyó le hubiese mentido de esa forma tan descarado.

I don't know where

Confused about how as well

Just know that these things

will never change for us at all

La decepción siempre ha sido tan repentina y perturbarte como un balde de agua fría, esa es la razón por la que siempre preferimos escuchar una buena excusa.

A veces las personas al igual que las nubes, tomamos formas diferentes y cada quien ve en nosotros lo que quieren ver, que importa… de todas formas esa imagen tiende a desvanecerse tarde o temprano cuando llegan a conocernos.

Otras veces tan solo jugamos a ser ilusionistas… haciendo parecer realidad lo imposible.

If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me

and just forget the world?